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Si te encuentras frente a un monitor leyendo estás líneas quiere decir que entonces logré cruzar la colosal muralla de silencio que se encontraba entre tu y yo. Seguro te estarás preguntando qué diablos haces gastándote las pestañas leyendo las palabras de un incauto que cometió la osadía de acercarse a ti. Si te interesa saberlo, yo también me lo pregunto. Pero sabes, son ese tipo de cosas que uno no puede elegir, simplemente suceden. Un día estás tranquilo, sentado en el frío piso de los salones que pertenecen al edificio E y cuando menos te imaginas un enjambre de necesidad nace en ti, de querer decir, de querer gritar. Gritar. Gritar.

Dicen por ahí que tal vez fallarás si lo intentas, pero que estarás condenado si nunca te atreviste. Es por eso que la carta que acompaña a esta páginita intentan servir como un enlace que me permitan conocerte. No te pido nada, puedes hacer caso omiso a estas letras – las cuales son tuyas por cierto, son para ti – y pretender que nunca nadie se acerco a tempranas horas de las heladas mañanas de finales de Noviembre, pero si por el contrario encontraste alguna motivación en estos parráfos de seguir leyendo lo que en este espacio se vierte, me haría muy feliz saber de ti en próximas ocasiones, cuando tengas tiempo, no te preocupes, no pretendo ser una molestía. Como sea, estoy acostumbrado a esperar. Esperar. Esperar.

Entonces ojalá me des el provilegio de cruzar nuevamente palabra contigo, un día, despacito.

Si, ya sé qué este sitio seguramente no es lo que esperabas encontrar, pero no se me ocurrió otro pretexto que inventar que pudiera traerte aquí. Como sea, gracias por tomarte tu tiempo para visitar esta dirección que estaba escrita en ese papelito de jueves por la mañana – no quisé quitarte mucho tiempo, ya eran las 7 y seguro tu clase estaba por comenzar.

P.D. En este espacio va escrita esa frase que se te quedó en la mente, que no pudiste terminar, que no te atreviste a escribir o a decir. Este es el espacio para liberar eso que aún tienes en la punta de la lengua, lo que tachaste con la pluma y disimulaste con un dibujo, el renglón que borraste antes de enviar el mail. Por eso puedes darle clic aquí (y si no sirve dale clic acá)

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