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Aquí van las cosas que he pensado. No hay gente etiquetada, es para que lo lea quien lo quiera leer. Es para que no vean lo inepto que soy al escribir. Aquí van, pues, las ideas del camino de regreso, de los martes de lluvia, de cuando después de la angustia no hay nada.

Hay cosas que se fracturan, y duelen más que los huesos. Pero con el tiempo, hasta los huesos se pueden reparar. Todo es para bien. Nunca me he ganado nada, tampoco he destacado en ningun deporte y a veces no sé si es estar obstinado o tener pasión por algo, pero así es el camino que he elegido. Pero estoy bien así, sé que las cosas que tengo me han costado, nadie regala nada. Pero a veces las cosas que toco se rompen, cuando crees que vas bien, resulta que no es así. Pero ya entenderé que de ese modo tienen que ser las cosas.

Obstáculos.

De eso están hechos los momentos, de saber vencerlos. De tener confianza. De detenerse y respirar. Todo es para bien. Esta es la lección que a cada quien nos toco aprender y esforzarnos por encontrar el sagrado regreso a nosotros mismos. ¡Hombre! De aprender a perdornar, y por encima de todos, perdornar a nosotros mismos, de dejar de vivir con réncor. Cuando se vive con réncor, vivimos castigándonos, y el día que podemos perdonarnos es la catástrofe porque todo ese réncor con el que vivimos, con el que fundamos nuestro camino por la vida ya no tiene importancia. Hay que aprender a sanar.

Después hubo silencio.

Para poder pensar, para reflexionar. Claro que se seguía escuchando la inclemencia de la ciudad, los comentarios sin sentido del fútbol, la urgencia de llegar a casa, pero tenemos que encontrar nuestro silencio. Hace falta tener paz, eliminar la angustia y la ansiedad. No queda más que el accidente que ocurre en el impacto de mis dedos con el teclado. Si, si, todo es para bien.

Se quema el pasado.

Que bueno que se queme el pasado, hasta los cretinos se tienen que morir algún día. Todo es para bien, porque son esas cosas, son esa cadena de eventos, esa combinación de decisiones las que nos han traido hasta aquí, a que leas esto, a que escriba esto, también somos todos esos lugares que hemos pisado. No llores, que te ahogas en canciones. No llores que se ahoga contigo la noche y se va todo al demonio. Por eso prefiero el sonido de la guitarra, el piano y tú: instrumento de hueso y músculos y cabello ondulado de vez en vez y ojos verdes.

No me dejes ir esta noche – Lykke Li

Todo es para bien, siempre hay solución. Hay esperanza, de todas las maneras. (Ya va a pasar. Ya va a pasar. Ya va a pasar).

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